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| El equipo sueco ha emulado la gesta de hace dieciséis años. |
El
12 de diciembre de 1998, Niklas Edin tenía 13 años; Kristian Lindstroem y
Chistoffer Sundgren, 9; y Oskar Eriksson, 7. A 380 kilómetros de Champéry, sin
cruzar la frontera con Italia ni Liechtenstein, Peja Lindholm lanzaba la última
piedra del Europeo que se había disputado durante toda la semana en Flims para
proclamarse campeón sin haber cedido ningún partido. Ocho victorias en otros
tantos encuentros. El 29 de noviembre
del 2014, Niklas Edin está a un take out de proclamarse campeón de Europa por
tercera vez y de repetir la gesta de Peja Lindholm, que le observa, como
seleccionador desde el banquillo situado justo encima de la pista. Ni uno ni
otro fallaron y ambos han pasado a la historia de Suecia como los skips que
fueron capaces de certificar un torneo perfecto. Entre medias, en el año 2000, otro
equipo, la Finlandia de Uusipaavalniemi había hecho lo propio en Obertsdorf.
Tres en catorce años.
Lo
cierto es que Suecia ha sido muy superior a casi todos los rivales en una
semana de ensueño para un equipo nuevo que no había mostrado su mejor nivel en
los torneos previos a Champéry… pero un Europeo es un Europeo. Que se lo digan
a la Noruega de Thomas Ulsrud que, de estar punto de caer eliminada (tuvo que
jugar un fatídico tie break contra la República Checa en una situación que
recordaba mucho a la de Sochi frente a la Gran Bretaña de Murdoch), pasó a estar
disputándole de tú a tú la final a Edin en, para ser sinceros, un partido poco
vistoso en el que ambos equipos pensaban más en no fallar que en atacar. Cosas
de la finales. Esa a la que no pudo llegar Suiza (anfitriona y campeona el año
pasado en Stavanger) que amarró la medalla de bronce frente a una sorpresiva
Italia (a la que Joel Retornaz le hizo subir muchos enteros) que, después de un
round robin casi perfecto, pagó la inexperiencia en los playoffs y se fue de
vacío.
Un
vacío relativo porque los que realmente ni olieron las medallas ya que se
quedaron a las puertas de los playoffs fueron la República Checa (Jiri Snitil)
y una Rusia (Evgeny Arkhipov) que fue la primera damnificada de la nueva
normativa que limita los tie breaks a solo una ronda. Su peor destreza con los
lanzamientos al centro le condenó al sexto puesto con el mismo balance que la
quinta (República Checa) y que la propia Noruega.
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| David Edwards ha acabado con Escocia en séptimo lugar. |
David
Edwards (Escocia) se clasificó a este Europeo por todo lo alto en los playdowns
de su país pero en Champéry no ha encontrado su punto de juego, algo que ha
estado a punto de condenar a un país como el suyo a tener que ganarse la plaza
en el Mundial en un challenge. Algo inaudito. Y algo que sí tuvo que hacer
Alemania (Alexander Baumann) que, al final, se quedó sin Mundial ya que la
Finlandia de Aku Kauste, campeona de la división B, no le dio ninguna opción y consiguió por segunda vez consecutiva (la última en el 2012) clasificarse al Mundial desde el grupo B.
Una
Finlandia que junto a una joven (y sensacional) Holanda (Jaap van Dorp)
sustituirán en la primera división europea masculina la temporada que viene a
Dinamarca (Rasmus Stjerne), protagonista de uno de los mayores fracasos que se
recuerdan en los últimos campeonatos; y Letonia (Ritvars Gulbis), novena y
décima, respectivamente, y descendidas al Europeo B.
Inglaterra
(Alan MacDougall) completó el podio de esta segunda división en la que Hungría
(Kristianz Hall) no pudo recuperar la categoría perdida la temporada pasada ya
que quedó en cuarta posición. Todo dentro de una división B que vivió la
convulsión de la no presencia de Francia en el torneo (a pesar de estar
inscrita) lo que, además de exponer a su federación a una fuerte sanción,
descafeinó el grupo donde estaba encuadrada ya que la plaza de descenso pasaba
a estar adjudicada directamente. Más tuvo que luchar España (Carles de Moxó,
Jordi Diví, Jordi Mas, Eduard Ferrer y Carlos Lorente) para lograr el objetivo
de mantenerse en la categoría, algo que logró merced a su victoria sobre Rumanía
(Allen Coliban), que condenó al país del este de Europa. España terminó en
decimocuarta posición del Europeo B, o lo que es lo mismo, vigesimocuarta del
continente.
Ahora
queda un año de sueños, de preparaciones y de confiar en que en Esbjerg (Dinamarca),
sede del próximo Europeo todo será distino… o igual para selecciones como
Suecia.
Las fotografías son de la WCF / Richard Gray


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